Irene Manresa | Journeys

Vuelta a Cabo de Gata

Journey by Irene Manresa @irenemanmor

Viajar es como escaparte. Una escapada que te llena de energía. En mi caso, viajar es una carrera hacia delante en la que siempre ganas. A veces necesito escapar de la rutina, del asfalto, del tráfico. No necesariamente voy lejos, muchas veces con estar tres días en la montaña ya encuentro la desconexión que necesito. La naturaleza tiene ese poder de serenidad que te deja como nuevo.


Este verano no teníamos muchos días libres y decidimos ir a algún sitio relativamente cercano para no perder mucho tiempo en el trayecto. Hace cinco años hicimos nuestro primer viaje juntos. Con dos sacos de dormir y una neverita nos fuimos a pasar unos días recorriendo Cabo de Gata. Repetir nuestra primera escapada nos pareció una buena idea. Cargamos el coche un domingo muy temprano y emprendimos camino.

...

...

Tras las carreteras secundarias que albergan gasolineras extrañas, y los caminos de tierra que Almería siempre te depara, llegamos a una calita en los escullos. Una calita en la que ya estuvimos durmiendo en nuestro primer viaje, pero que esta vez, para nuestra sorpresa, había sido comida por el mar, y tenía la mitad de tamaño que la última vez que la visitamos. Esto tampoco nos impidió quedarnos, ya que es uno de los mejores sitios para hacer snorkel. La arena fría en tus pies, la playa vacía… sabes que lo que viene después es mejor aún: queda amanecer. Yo lo espero como quien espera en el cine expectante y emocionado a que empiece la película. Y ese primer baño… siempre más fresquito de lo que esperas.

Para ver las Perseidas nos fuimos a la calita que hay en el Playazo de Rodalquilar, nuestro sitio favorito en Cabo de Gata. Allí nos encontramos con una familia que dormía en la misma playa, y que hacía un viaje parecido al nuestro. Compartimos cena, desayuno y hasta una ruta por la zona con sus kayaks.

...

...

El resto de noches las pasamos solos. Salvo la noche que pasamos en Monsul, que tuvimos compañía. Un pequeño zorro nos intentó robar la comida en innumerables ocasiones y estuvo a punto de llegar a meterse en neustro saco. Al final nos hicimos amigos y compartimos el pan; qué remedio. Esa noche dormimos en el coche, ya que hacía mucho viento y bastante humedad. Nos despertamos bien temprano para poder hacer una ruta por el desierto sin pasar mucho calor.

El Desierto de Tabernas fue nuestra última parada del viaje antes de volver a casa y empezar a pensar en el siguiente.

Backpack used in this Journey